Obturaciones o empastes dentales

OBTURACIONES O EMPASTES DENTALES

La carie dental es una de las patologías más frecuente en el ser humano, superada solo por el resfriado común [1]. De hecho, se estima que afecta entre el 60% y 90 % de la población mundial y más del 95 % de la población adulta española [2].

Las obturaciones o empastes son el procedimiento mediante el cual se limpia y se conforma la cavidad resultante de una carie, de un diente fracturado o abrasionado para luego ser rellenado con algún material, que en la actualidad los más comunes son el composite y la amalgama. Esta acción le devuelve al diente su función y su aspecto sano y natural.

Los composites fueron creados como una alternativa a las amalgamas para realizar obturaciones estéticas tanto en dientes anteriores como posteriores. En la actualidad existe una alta gama de colores de composite que permiten emular con gran precisión el color de los dientes naturales. Es cierto que los empastes de composites tienen una durabilidad entre 5 y 8 años como media, que se desgastan con el tiempo y que pueden provocar filtraciones en comparación con las amalgamas que duran entre 10 y 15 años, sellan bien y no suelen producir filtraciones, pero existe el temor a los efectos tóxicos que puede provocar el mercurio en el organismo y claro esta su color oscuro que las ha llevado prácticamente al desuso.

¿Cuál es el procedimiento para una obturación de composite?

 

Durante una visita al dentista se anestesia localmente la zona donde se va a realizar la obturación. Una vez dormida el área y el diente, se procederá a retirar todo el tejido reblandecido o cariado del diente al mismo tiempo que se conforma una cavidad retentiva. Luego se inicia la colocación del composite que incluye: elegir el color y preparar el diente con ácido primero y adhesivo luego para asegurar la correcta unión entre el material y el esmalte. Una vez realizado estos pasos se rellena la cavidad con composite devolviendo la anatomía del diente y por último se procede a pulir y ajustar la oclusión.

Sabes que …

 

Durante siglos cualquier infección dental tenía como resultado la extracción del diente. Fue en 1447 cuando un médico recién licenciado de la universidad de Padua llevó a cabo el primer empaste conocido de la era moderna.  Con un taladro manual vació la muela y lo rellenó de oro para luego cauterizar con hierro candente.

El estadounidense Michael Buonocore del  Eastman Dental Center ‘, Rochester inventa en 1955 los rellenos blancos de resina (primer composite). Además, describió el método de adhesión de la resina al esmalte que se utilizan actualmente.

 

¿Duelen los empastes?

 

La retirada del tejido cariado y obturación de una pieza dentaria se hace bajo los efectos de la anestesia, que en la actualidad son muy potentes, por lo que en general no se siente nada.

 

¿Es normal tener sensibilidad después de un empaste dental?

 

Tras colocar una obturación de composite puede que el diente experimente una sensibilidad a la masticación o al frio. Esto puede ocurrir fundamentalmente por dos razones, la primera relacionada con la técnica de adhesión de los composites y la segunda por la presencia de un punto alto.

Los composites se unen al diente mediante una técnica adhesiva y endurecen (polimerizan) por activación con luz halógena. La fotopolimerización produce una pequeña contracción de volumen, lo que provoca la deflexión de las paredes del diente, generando tensión. Esta tensión se transmite a la pulpa (nervio) provocando irritación e inflamación y así apárese la hipersensibilidad.

Si añadimos, que sea una cavidad profunda cercana a la pulpa tendremos, por un lado, el efecto de la retirada de tejido carioso con instrumentos rotatorio, que provoca irritación del nervio y por otro lado, el grado de contracción del composite que será proporcional al volumen de material colocado.

El cambio de una obturación de amalgama (empaste metálico y gris) por una de composite (más estética) también puede provocar hipersensibilidad debido a que la biomecánica de ambos materiales es diferente. Las amalgamas al fraguar sufren una dilatación por lo que transmiten una tensión compresiva, a diferencia de los composites que la tensión que genera es por tracción.

La hipersensibilidad dura el tiempo que tarde el diente en “acostumbrarse” a la nueva situación. Este período de adaptación normalmente es de 15 a 30 días, pero se considera dentro de uno límites de normalidad hasta seis meses.

En relación al punto alto debes saber que tras finalizada una obturación se debe ajustar la mordida para que no queden puntos que contacten primero que el resto de los dientes. Si esto fuera así, ha quedado un punto alto que debe ser rebajado.

Si alguna vez te han hecho un empaste podrás recordar que el dentista introdujo un papel coloreado en la boca y te dijo que apretaras los dientes. Es muy probable, que tras esta acción te preguntara si te habías sentido cómodo al morder. Puede que en ese momento no notaras nada raro ya que todavía tenías el efecto de la anestesia. Además, si no eres un amante de los dentistas, seguramente querías acabar cuanto antes. En cualquier caso, hay algunas veces que, tras recibir un empaste, al cabo de unos días se note molestias, dolor al masticar o simplemente al cerrar la boca. La causa puede ser que el diente tratado es el primero en contactar, recibiendo una presión excesiva.

Ahora bien, ¿Por qué duele? El diente está unido al hueso a través de un ligamento. Cuando se tiene que soportar una presión mayor por ser el primero que contacta, esto se transmite como una irritación que causa una inflamación del ligamento, llamada periodontitis apical. Esta afección causa dolor al morder y puede que sensibilidad al frio.

Para poder quitar este dolor es necesario eliminar la causa que lo provoca. Esto significa que se debe llamar al dentista para que se rebaje la obturación y se ajuste la mordida. Esto solo requerirá unos minutos y por lo habitual es sin costo alguno.

Una vez el dentista ha rebajado el empaste, el ligamento periodontal todavía necesitará un tiempo para curarse del estrés al que ha sido sometido la pulpa. Este procedimiento puede tardar desde un día hasta dos semanas. Por norma general, si todavía te duele el diente después de dos semanas, te recomendamos que pidas una nueva cita ya que esto puede ser un síntoma de que algo va mal en tu diente.