Higiene Oral

HIGIENE ORAL

Los dientes pueden durar toda la vida y para evitar perderlos ya sea por caries o por enfermedades de las encías hay que mantenerlos libre de placa, una fina capa pegajosa de bacteria que se adhiere a las superficies de los dientes y que da la sensación de tener los dientes “peludos”.  Y la buena noticia es que se retira fácilmente con el cepillado.

¿Cómo puede la placa causar tanto daño?

Pues bien, la caries dental es una enfermedad infecciosa y contagiosa causada por la interacción entre las bacterias presentes en la placa y una dieta rica en carbohidratos, especialmente azucares refinados. Las bacterias metabolizan los carbohidratos produciendo ácido láctico, que con el tiempo reblandece y desmineralizan la estructura dentaria. La manifestación visible más temprana de la caries dental es una mancha blanca. (Figura 1).

 

 

En esta etapa, la lesión de caries suele ser reversible. Si las condiciones orales no cambian, la desmineralización continuará hasta que se pierde el contorno natural del diente y se forme una cavidad. Aquí, es necesario obturar o “empastar” el diente para evitar que continúe la caries, y si no se trata, con el tiempo provocará una inflamación del nervio (pulpitis) y en última instancia la pérdida de los dientes.

La causa principal de la enfermedad de las encías es la acumulación a largo plazo de placa en la base de los dientes y el surco gingival. Si la placa no se elimina, se calcifica por las sales presentes en la saliva y se convierte en un depósito duro denominado sarro o cálculo, condiciones favorables para que las bacterias proliferen. Seguido a la infección bacteriana aparece una destrucción de los tejidos de soportes del diente como respuesta inmunológica a la agresión de las toxinas. Existen otros factores que pueden favorecer esta condición. Por ejemplo, el tabaquismo; obturaciones, coronas y puentes mal adaptadas;  los cambios hormonales durante el embarazo, la menopausia o el uso de anticonceptivos orales; malposiciones dentarias que hacen que los dientes se solapen y que sea más complicado eliminar la placa con el cepillado; el uso de fármacos como los anticonvulsivos en pacientes epilépticos, los bloqueadores de los canales del calcio para regular los niveles de tensión arterial y alteraciones de la frecuencia cardiaca; ciertas enfermedades sistémicas como  la diabetes, leucemia e infecciones virales (como el virus del herpes simple, por ejemplo) u otros patógenos.

¿Cómo se logra eliminar la placa?

Al principio la placa es una capa viscosa muy frágil que se elimina fácilmente con el cepillado. Es por ello que el método más efectivo de control de la placa es el cepillado dental, que debería establecerse como una rutina diaria desde la infancia. La mayoría de las personas se cepillan los dientes con movimientos desordenados, en poco tiempo y pocas veces al día.

¿Cómo se deben cepillar los dientes de forma efectiva?

Pues usando una técnica de cepillado que logre retirar toda la placa de la superficie de los dientes y del surco gingival. Se han descrito muchas técnicas de cepillado que se recomiendan de acuerdo con la edad y la salud general de cada persona. Una buena idea es hablar con su dentista para elegir que técnica es la mejor en cada caso. No obstante, a continuación, listaremos los errores más frecuentes que se cometen al cepillarse los dientes.

Errores más frecuentes durante el cepillado

  1. Cepillarse con movimientos horizontales, es decir, a través de los dientes. Esto puede producir abrasiones (desgaste a nivel de los cuellos de los dientes).
  2. Cepillar solos los dientes y no las encías. Hay que incluir en el cepillado a las encías y sobre todo a nivel del surco gingival. Las encías tienen la propiedad de generar queratina, sustancia que hace que sea firme y resistente a los ácidos producido por las bacterias. Esta sustancia aumenta su grosor gracias a la acción física del cepillado. Se debe colocar las cerdas del cepillo en el fondo del surco vestibular y cepillar desde la encía hacia el diente.
  3. Cepillarse con poca frecuencia o dedicarle poco tiempo. La placa bacteriana se restablece sobre la superficie de los dientes en menos de 24 horas tras su eliminación, por lo que como mínimo los dientes deben cepillarse una vez al día. Lo recomendado es cepillarlo al menos dos veces al día, en la mañana antes de desayunar y en la noche antes de dormir. Si lo cepillas después de comer mejor. El cepillado más importante es el de la noche, durante el sueño la producción de saliva disminuye y los movimientos linguales se hacen más esporádicos, lo que favorece la aparición de la placa bacteriana.
  4. Saltarse las caras internas de los dientes sobre todo las de los dientes anteroinferiores
  5. Cepillarse demasiado fuerte.

Nunca cepilles tus dientes después de ingerir alimentos que contengan ácidos como las frutas, los sumos, vinos esto puede reblandecer el esmalte y desprenderse por la acción del cepillado.  Es importante esperar unas horas después de comer de manera que dé tiempo a que la saliva neutralice la acides.

¿Qué tipo de cepillo y pasta dentales son las mejores?

No está claro qué tipo de cepillo de diente es el mejor, pero para elegir un cepillo de dientes hay que tener en cuenta características del cabezal, el mango y las cerdas. El cabezal debe ser pequeño y redondeado de manera que permita el acceso a todos los dientes. El tamaño de su boca, también importa, si tiene que hacer un esfuerzo para que el cepillo entre en la boca, lo más probable es que este sea demasiado grande. El mango debe ser repto y rígido. Entre más cómodo se sienta con el cepillo mayor será la probabilidad de que lo use y de que lo haga apropiadamente.

En relación a las cerdas esta la dureza, el número y calidad. Los «suaves» son los menos agresivas con las encías y el esmalte de los dientes. Estos están recomendados en casos de cirugía oral. Los «duros» ofrecen una mayor capacidad erosionadora, por lo que eliminan mejor la suciedad, pero someten a los dientes a un desgaste mayor. Por tanto, use un cepillo con dureza media, de manera que no sea lo suficientemente rígido como para dañar la encía, pero tampoco lo suficientemente suave como para no retirar toda la placa adherida al diente.

Uno de los criterios fundamentales para conocer la eficacia de los cepillos dentales es el número y la calidad de sus fibras. Cuantos más filamentos incorpore el cabezal, mayor será la superficie limpiadora y más efectivo resultará el cepillado. Durante la fabricación de los cepillos las cerdas deben ser redondeadas y pulidas para que no queden aristas vivas en los extremos que podrían provocar heridas. Estas características las logramos tener al comprar un cepillo de marca reconocida y en farmacia.

Cambiar el cepillo con frecuencia, es una buena recomendación, aproximadamente cada 3 meses. Las cerdas se desgastan con el uso, perdiendo flexibilidad y eficacia. Además de que miles de microbios se alojan en las cerdas y en el mango pudiendo producir infecciones. Debes tener uno nuevo tan pronto como las cerdas comiencen a separarse o a perder su forma. Este puede ser un indicador de su uso incorrecto, si esto ocurre antes de los tres meses puede ser que se esté frotando con mucha fuerza.

¿Cuál es el mejor cepillo de dientes: eléctrico o manual?

Es una preferencia individual. Por lo general una persona que se cepilla bien con un cepillo manual lo hará así de bien como una persona que se cepilla bien con uno eléctrico. El problema no está en el cepillo de dientes, sino en la técnica del cepillado.

¿Qué pasta de dientes usar?

En la higiene bucodental lo más importante es la técnica de cepillado, la pasta dental no importa demasiado. Su función es hacer el cepillado más agradable. Ahora bien, si a la pasta se le añaden compuestos que puedan disminuir la formación de sarro, que fortalezcan el esmalte, que disminuyan la sensibilidad dentaria, que inhiban la proliferación de bacterias entre comidas y permitan recuperar el blanco natural de los dientes, pues no estará nada mal seleccionar la más apropiada a tu condición. Eso sí, su acción solo será visible y perceptible si se logra eliminar toda la placa de la superficie de los dientes con un buen cepillado.

El cepillado reduce la placa y mantiene los dientes limpios. Sin embargo, probablemente no es solo el cepillado quien previene la caries dental, el esmalte de los dientes absorbe el fluoruro contenido en la pasta, haciéndolos más robusto y resistente al ataque de las bacterias. Se ha demostrado que cepillarse los dientes todos los días con pasta dental con fluoruro puede proteger a los niños y adolescentes de la caries dental – justo en las edades en que el riesgo de caries es mayor.

Si sus dientes reaccionan sensiblemente a alimentos muy caliente o muy frío, es posible que tenga dientes hipersensibles (excesivamente sensibles). Hay pastas de dientes que contienen fluoruro, potasio o calcio, que están destinados a aliviar la hipersensibilidad dental. Pero no se han hecho suficientes investigaciones para poder decir con seguridad si estos productos pueden ayudar a las personas con dientes hipersensibles. Las pastas que contienen agentes para blanquear los dientes (blanqueadores dentales) provocan sensibilidad dentaria temporalmente, por lo que se no se recomienda su uso en pacientes con hipersensibilidad dentaria.

¿Puede ayudar la seda dental, los cepillos interdentales y los enjuagues?

Con el cepillado no se puede llegar a los espacios estrechos entre los dientes y bajo la línea de las encías. Es por eso que el hilo dental es el complemento de un cepillado efectivo. Use hilo dental por lo menos una vez al día.

Sea amable y guie el hilo dental entre los dientes usando un movimiento de fricción. Cuando el hilo llegue a su línea de las encías, curve el hilo en forma de C contra la cara interdental de un diente y deslice el hilo por toda la cara con un movimiento de abajo hacia arriba hasta sacarlo. Repita la misma acción sobre la cara interdental del otro diente. No haga movimiento de serruchar la encía.  Tome otro tramo hilo limpio a medida que avanza hacia el resto de los dientes.

Siempre y cuando usted haga un buen trabajo, no importa si usted se cepilla y luego usa el hilo dental. Sin embargo, usar hilo dental antes de cepillado permite que flúor llegue muchas más áreas de los dientes. Además, con el cepillo se retiraría todo la placa y mal olor y sabor que se extrae al pasar el hilo dental.

Con el cepillado sólo limpiamos el 60% del diente, y la limpieza se completa cuando se limpian los espacios interdentales con hilo o seda dental, que supone el 40% restante.

Además del cepillado después de cada comida, el uso de hilo dental diario hay que usar un enjuague bucal de manera que se cree un medio adverso para a la proliferación de bacterias. Se recomienda el uso de colutorio que refrescan y mejora la asepsia de toda la boca.

Para eliminar las partículas de comida de los dientes que no son desalojadas por la limpieza con hilo dental o el cepillo, se puede probar con un irrigador oral, un dispositivo que emite un chorro de agua a presión.

Evite la tentación de usar palillos de dientes u otros objetos que puedan lastimar las encías. Tenga en cuenta, sin embargo, que un irrigador oral no sustituye el cepillado diario y limpieza con hilo dental, ya que no elimina la placa.

El uso de un cepillo interdental puede ser una buena idea si usted tiene brechas más grandes entre los dientes o prótesis dentales, como un puente, por ejemplo. Su dentista le puede mostrar cómo usarlo correctamente para que no dañar las encías.